Más allá de que este sea un blog pro ana y mia no doy ningún tip personalmente, ya se abran dado cuenta que el blog a pesar de tener Thinspiration, dietas, ejercicios y otras cosas no hay ningún tip pro ana ni pro mia…. Por tips pro ana – mia me refiero a aquellos que explican como vomitar, engañar, etc……ese tipo de tips no doy.

Comentarios

Lamento mucho no poder contestar los cometarios de entradas anteriores es que con todo lo que hice en estos días quede hecha polvo y no tuve tiempo de pasar por muchos blogs.

martes, 13 de octubre de 2015

Fragmentos

Antes de empezar quiero agradecer por lo comentarios (no es falsa modestia, de verdad se los agradezco mucho), en esta semana voy a pasar por los blogs que pueda. Y digo que pueda porque algunos que tienen cuenta de Google+ no le aparece el blog y solo puedo contestar por el "hangout" (creo que se escribe así) pero casi nadie lo usa y los mensajes no los puede ver. Y otros simplemente no tienen blog.

FRAGMENTOS
Puedo ver mi vida, mis pensamientos en diferentes partes.

Una parte recuerda lo que era y a la vez lo que soy. Era y soy una persona que le cuesta un poco al principio hacer amigos pero que al final puede socializar bien, una persona que siempre le costó los comienzos ¡SIEMPRE! No me gustaba mi cuerpo y bueno a ¿Quién esta 100% conforme?

La segunda parte de mi trastornado cerebro piensa en lo que después empezó a ser. Me empecé a fijar más en el cuerpo, en que mis compañeras de curso más populares o que socializaban más eran delgadas, bonitas…. Tonta, era MUY TONTA. Pero creo que cuando entramos en la adolescencia pensamos más en eso de ser aceptados, de no estar solos o no ser el último al que elijan para hacer grupo. Miraba la tele, sobre todo programas de desfiles, el concurso de Miss Universo como si planteara en una sola persona la imagen de la mujer perfecta, educada,  con talento, divertida, DELGADA. Creo que no hay que decir mucho más. Para quienes son como yo sabe que es lo que sigue.

La tercer parte era una anoréxica/bulímica feliz. Una estúpida, patética e incrédula con sus “trastornos alimenticios”. Es la primera vez que lo admito con todo mi ser, con todas y cada una de las letras. Me gustaba no comer, probar una sola cosa en el día implicaba que todo el día estaba perdido. Tenía agua, barras de cereal dietéticas por si acaso y la uñas cortas para estar prepara por si lo necesitaba. Por más raro que parezca esos fueron mis días de Gloria, esos que mencione en una entrada anterior. Todo se veía en armonía, todo se veía en pedazos. No comía, estaba feliz, la verdad es que no note un cambio en mi cuerpo, no note que bajaba de peso. Si note los efectos de no comer y los efectos de vomitar a veces pero solo los físicos. Como estar más pálida. A pesar de no notar que bajaba de peso, de no ver una diferencia en el espejo, si vi como ropa que antes no me entraba en ese momento la podía usar. Una gran motivación. Mis parientes decían que me veían más delgada. Mi mamá decía que tenía las piernas más delgadas, mi tía decía que a diferencia de antes ya no tenía ningún rollito en la cintura, mi prima le decía a mi mamá que yo estaba muy delgada, que había bajado de peso muy rápido. Aún más raro en esa época tenía buenas notas, me costaba concentrarme pero igual lo hacía.  

La cuarta parte. Estuve en una especia de tratamiento ambulatorio. Más controlada, comía. Creo que siempre fui sumisa con mis padres así que cuando llego el momento y ellos decidieron por mí que lo hiciera no me opuse. Recupere peso, mucho para mi gusto. La verdad es que el control no duro mucho. Ellos no son los típicos padres, tenía libertad, tengo libertad. Cuando acepte volver a comer solo mi cuerpo lo acepto, fue un balbuceo de mi parte, una respuesta rápida para una salida más rápida de las miradas de los demás. Mi mente no quería eso. Mi mente no quiere eso. Acá todo se fue un poco a la mierda.

La quinta y última parte desea una cosa y también otra. Pero no se puede tener todo en la vida. Hay días en los que no como, días en los que sí, otros en los que como solo una vez. Ya no vomito, mi garganta está destrozada. Ahí está… mi trastorno latente, igual que siempre, nunca se fue. Creo eso es como el primer deseo, el deseo de siempre, el deseo de revista, el estúpido deseo de ser una talla de pantalón fácil de encontrar. Pero esta el otro, ese que quiere ser como antes. Un deseo que cree en una dieta normal. El de volver a ser como antes, el de que mis padres puedan estar orgullosos de mí. 

Para darle fin a esta entrada quiero aclarar que no estoy deprimida, ni al borde del suicidio, solo quería comentarles algo más de mí y no dejar este blog tan vacio.



Saludos y pronto las leeré.